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Acciones necesarias para pacientes con hombro doloroso

Acciones necesarias para pacientes con hombro doloroso

Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública | Artritis y Reumatología

Por Milagros Marrero Díaz, MPH, OTR/L (Catedrática-Departamento de Terapia Ocupacional) UPRH

El hombro es una de las articulaciones más complejas de la extremidad superior. Esta articula con la escápula, la clavícula y el esternón. Se encuentra formado por huesos, nervios, ligamentos, bursas y músculos.

Por su tipo, la articulación permite una gama de movimientos que le facilita a la persona poder vestirse, bañarse, jugar deportes, llevar a cabo tareas del hogar, tareas laborales, entre otras.

Cuando un individuo presenta alguna condición dolorosa a nivel del hombro se afecta la extremidad completa. Esto se debe a que el hombro se conecta con el cuello, el codo y la mano. Por esta razón no debemos disociar el hombro del resto de las articulaciones ni del tronco.

Esto es sumamente importante al evaluar el impacto del dolor y las limitaciones en el individuo.

Un hombro doloroso puede manifestarse debido a una combinación de problemas. Puede ser causado por movimientos repetitivos o acumulativos causados por el trabajo o por condiciones clínicas.

Adicionalmente, las tareas que realizamos a diario, el desgaste, las cargas pesadas y los movimientos repetitivos pueden agravar el dolor y las molestias en el hombro. Existen varias condiciones clínicas que pueden afectar el hombro y causar limitación y dolor. Por consiguiente, afectan la funcionalidad e independencia de la persona. 

Entre las condiciones clínicas  más comunes podemos mencionar las siguientes:

Osteoartritis:

causada por el desgaste natural del cartílago del hombro

Artritis reumatoidea:

condición autoinmunitaria que causa inflamación de una o más articulaciones

Tendinitis:

cuando se inflaman los tendones del hombro y estos quedan atrapados.

Bursitis:

cuando ocurre inflamación de la bursa (saquito de líquido que protege el hombro)

Desgarre del manguito de los rotadores:

esto ocurre cuando los tendones del hombro se pinchan y, en ocasiones, se laceran y provocan dolor y limitación en los movimientos.

Hombro congelado:

esto puede ser provocado por falta de uso por dolor crónico. Ocurre fibrosis alrededor de la articulación y ocasiona limitaciones marcadas en los movimientos.

Hay otras condiciones clínicas como las  fracturas que afectan la movilidad articular, producen dolor y limitación en las funciones. 

 Todas estas condiciones presentan como síntoma común el dolor. El dolor es una sensación no placentera o de molestia que se debe a diversas causas. El dolor agudo es breve y su aparición puede ser súbita.

Dolor crónico

Por otro lado, el dolor crónico se torna persistente y en ocasiones puede durar semanas o meses. Este puede variar en su intensidad y tipo. Además, puede interferir con la ejecución de  las ocupaciones que son significativas para el afectado.

El dolor puede alterar las horas y la calidad del sueño y descanso. Esto puede traer consigo reacciones de miedo, frustración, coraje, y depresión. Además, puede afectar el entorno personal, familiar, laboral y económico. El sentido de bienestar general puede verse seriamente comprometido. 

Ante este panorama, ¿qué acciones podemos tomar para aliviar el dolor en el hombro, promover la movilidad articular, facilitar la función y mejorar nuestra calidad de vida?

En primer lugar debemos conocer las  causas del dolor, ¿qué lo intensifica y qué lo alivia? Es importante que registre esta información y la comparta con su  médico de cabecera. También puede visitar a algún médico especialista como un reumatólogo, ortopeda o fisiatra.

Ellos le ordenarán la realización de pruebas diagnósticas para determinar posibles causas. Un diagnóstico temprano le ayudará a mitigar las molestias oportunamente y evitar un posible daño permanente.

Una vez se identifiquen las causas del dolor, procederán a prescribir medicamentos orales, inyecciones, terapias, y/o cirugía de ser necesario. Posiblemente le recomienden recibir terapia física y terapia ocupacional. Estos son profesionales de la salud capacitados para intervenir con individuos con estos síntomas.

Ellos podrán contribuir a aliviar el dolor, restaurar la movilidad articular y facilitar función. Un fisioterapeuta puede evaluar su función musculoesqueletal, aplicar agentes físicos y ejercicios.

Asimismo, podrá diseñarle un programa para el hogar en correspondencia con su caso específico. Por otro lado, un terapeuta ocupacional puede evaluar aquellas actividades básicas e instrumentales de la vida diaria afectadas, recomendar técnicas de protección de articulaciones, técnicas de conservación de energía y simplificación de tareas, recomendarle equipo de asistencia para facilitar sus tareas y evaluar su entorno laboral y en el hogar con el fin de sugerir modificaciones. 

Es necesario

Podrá diseñarle un programa para el hogar en correspondencia con su caso específico. Por otro lado, un terapeuta ocupacional puede evaluar aquellas actividades básicas e instrumentales de la vida diaria afectadas, recomendar técnicas de protección de articulaciones, técnicas de conservación de energía y simplificación de tareas, recomendarle equipo de asistencia para facilitar sus tareas y evaluar su entorno laboral y en el hogar con el fin de sugerir modificaciones. 

Es necesario

  • Conocer cuáles son los medicamentos más efectivos, sus contraindicaciones y sus efectos a corto y a largo plazo. Recuerde siempre utilizar los medicamentos recomendados.
  • Respetar el dolor, no extralimitarse en sus tareas ni exigirse  demás.
  • Realizar un programa de ejercicios con períodos de descanso, aplicarse algún agente físico como el frío para así disminuir el dolor luego de realizar ejercicios.
  • Evitar cargas pesadas y limitar, hasta donde posible, movimientos más allá de los permitidos. 
  • Evitar dormir sobre el hombro afectado.
  • Colocarse y vestir su hombro afectado primero. 
  • Utilizar algún equipo de asistencia como un reacher para alcanzar objetos.
  • Llevar a cabo actividades de su disfrute. Es importante mantenerse con buen ánimo; esto  libera sustancias conocidas como neurotransmisores que le ayuda a sentirse relajado. 
  • Utilizar técnicas de manejo de dolor.
  • Utilizar técnicas de relajación. Identifique, cuáles  son aquellas actividades que le relajan e inclúyalas en su agenda.  
  • Colocar los objetos y utensilios a su alcance.
  • Utilizar ambas extremidades para distribuir el peso o la carga.
  • Utilizar carritos con ruedas para llevar compras y objetos pesados.
  • Planificar las tareas del hogar distribuyendo las mismas por día. De esta forma no se  lastima ni se excede en los movimientos que le exacerba el dolor.
  • Arreglar el almacenaje de modo que los artículos de uso frecuente estén accesibles.
  • Utilizar equipos de cocina que sean livianos y fáciles de operar.
  • Organizar las estaciones de trabajo donde los objetos estén al alcance del hombro y de la mano.
  • Usar el carrito para transportar el equipo de limpieza.
  • Utilizar buena mecánica corporal.
  • Utilizar herramientas o equipo de limpieza con mangos extendidos.
  • Empujar en vez de halar. 
  • Evitar cargar bultos pesados en su hombro afectado. 
  • Utilizar un banquito para mejorar el alcance al limpiar superficies altas.
  • No cargar grandes cantidades de ropa mojada.
  • Tomar períodos de descanso por cada hora de trabajo.
  • Colocar materiales pesados en las tablillas inferiores.

Tome control de su dolor. Incorpore algunas de estas recomendaciones que le ayudarán a lidiar con un hombro doloroso y, sobre todo, le propiciará una vida más productiva y funcional. 

De requerir más información puede contactar con el Departamento de TO de la UPRH.

Conoce aquí la versión impresa de nuestra revista: https://artritispr.com/revistas/




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