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Cinco datos que debes conocer sobre la artritis psoriásica

No muy diferente a la artritis, la artritis psoriásica es una enfermedad inflamatoria que afecta a las articulaciones y otras estructuras del cuerpo, como la columna, los tendones, la piel, entre otros. Estudios afirman que la artritis psoriásica se produce entre el 7% al 42% de las personas con psoriasis, presentándose en la mayoría de los casos con síntomas graves que comprometen la salud del paciente.

Aquí te contamos 5 de los datos más importantes que debes saber acerca de esta condición.

1. Es una enfermedad contenida en otra

Puede que la artritis y la psoriasis no se presenten al tiempo, de hecho, en la mayoría de los casos los síntomas de la psoriasis empiezan a manifestarse incluso antes que las molestias articulares. Es por ello que, por lo general, la artritis puede considerarse como una evolución de la enfermedad cutánea.

Su evolución es irregular en la vida de los pacientes, pues en algunas personas se han reportado épocas de inactividad, y otras de inflamación y dolor. Afecta a hombres y mujeres que se encuentran en los 30 y 50 años por igual medida, aunque no se descarta la posibilidad de que pueda desarrollarse a cualquier edad.

2. Tiene un componente genético importante

Las causas de esta condición no están del todo esclarecidas, sin embargo, se cree que es la consecuencia de una serie de factores hereditarios, inmunológicos y ambientales, pues se han relacionado diversos genes presentes en los pacientes y la posibilidad de su presencia en la descendencia de estas personas.

Se siguen investigando los componentes de estos factores genéticos que podrían ser determinantes para la aparición de la enfermedad, sin embargo, se ha confirmado que un alto porcentaje de pacientes contemporáneos ha tenido o tiene familiares que también padecen la condición.

3. El factor emocional tiene gran influencia en la probabilidad de su aparición

Expertos han enfatizado que algunos de los factores fisiológicos más importantes relacionados con la artritis psoriásica, son la obesidad, el tabaquismo, infecciones y algunas lesiones ocasionadas por traumatismos. Además, se han llevado a cabo investigaciones en las que se ha encontrado una relación estrecha entre los trastornos psicológicos y esta condición en personas con alta probabilidad de parecerla.

Y es que debemos tener en cuenta que las alteraciones anímicas del paciente, pueden propender la aparición de brotes de la enfermedad.

4. En etapa temprana, el organismo manifiesta señales tempranas que facilitan un diagnóstico precoz

Cuanto más temprano se diagnostique la enfermedad, mayores serán las probabilidades de éxito terapéutico: así lo han hecho saber los expertos.

Aún no contamos con una tecnología tan precisa que desde la primera molestia permita un diagnóstico inmediato, eficaz y certero, así como tampoco podemos saber qué tipo de condiciones podemos padecer a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, como pacientes debemos prestar atención a algunas señales que pueden pasa desapercibidas (como afectaciones cutáneas o dolores articulares sin antecedentes de lesión), y acudir con un especialista en un tiempo prudente.

5. A pesar de que no es una condición curable, es alta y eficazmente tratable

Una de los aspectos que más genera temor en la población que padece de esta enfermedad, es la desesperanzadora noticia de que no tiene cura. Sin embargo, los tratamientos son altamente eficaces y permiten que los pacientes puedan llevar una vida completamente normal después del diagnóstico.

Actualmente, contamos con una amplia variedad de fármacos que son administrados al paciente, dependiendo de muchos factores como su estado general de salud y que ofrecen resultados muy alentadores para su vida. Además, se cuentan con diferentes estrategias adicionales a los medicamentos antiinflamatorios que intervienen en los procesos relacionados con la inflamación, logrando de esta manera, una mejoría significativa en los síntomas reportados.

Adicional a esto, es importante tener en cuenta que el papel farmacológico es importante, pero no es exclusivo, es decir, debe estar acompañado de algún programa de rehabilitación que permita mejorar la calidad de vida de los pacientes, y les brinden las medidas necesarias en temas de prevención y manejo del dolor provocado por la inflamación articular.

Fuentes consultadas: Cuídate Plus, Arthritis Foundation, American College of Rheumatology