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El embarazo sí es posible en mujeres que padecen enfermedades reumáticas

Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública | Artritis y Reumatología

Uno de los grandes mitos que enfrentan las mujeres con enfermedades reumáticas, como lupus, artritis o síndrome antilípido, es el pensar que no pueden quedar en estado de embarazo por la enfermedad. 

A este mito se le suma la creencia que la lactancia materna está contraindicada, pero actualmente es posible lograr un embarazo exitoso y amamantar si las mujeres lo planifican junto a un reumatólogo con experiencia en gestación, dice la Dra. María José Cuadrado, quien es la directora de Reumatología de la Clínica Universidad de Navarra y especialista en enfermedades autoinmunes y embarazo.

Dentro las enfermedades reumáticas en concreto que afectan a las mujeres en edad fértil, se encuentran las enfermedades autoinmunes sistémicas y artritis inflamatorias. Estas se tratan de un grupo de enfermedades caracterizadas por la producción anormal de anticuerpos por parte del sistema inmune que pueden producir daños en múltiples órganos y sistemas, en el caso de las sistémicas, también conocidas como (EAS), o en articulaciones que son las artritis inflamatorias.

El lupus actualmente es una enfermedad común, ya que es un padecimiento frecuente en la población y, por esta misma razón, alrededor de ella se forman muchos mitos e información incorrecta. Una de ellas es la afección de la fertilidad pues hasta hace poco se pensaba que la propia enfermedad provocaba infertilidad, aunque si es verdad que los abortos son más frecuentes es las mujeres que padecen de ella que en la población en general. A veces hacen relación con determinados anticuerpos, pero la capacidad de concebir es la misma que las personas que no padecen la afección.

Es verdad que hoy en día hay ciertos fármacos para controlar la enfermedad que pueden producir infertilidad, aunque se trata de evitar si la mujer tiene deseo de quedar embarazada en algún momento de su vida, por lo que, planificando tanto con un ginecólogo y un reumatólogo, será posible conseguir un embarazo exitoso, esta planificación permite que la actividad de la enfermedad esté controlada para que la gestación no ponga en riesgo la vida ni la salud de la madre ni del bebé.

Esta afección tiene múltiples síntomas ya que puede afectar la piel, las articulaciones, los riñones, los pulmones, el sistema nervioso. Si una mujer sufre abortos en el segundo o tercer trimestre del embarazo, sin motivo aparente se debe sospechar la posibilidad de una enfermedad autoinmune y acudir al reumatólogo.

La lactancia materna, el mejor alimento para el bebé

Las mujeres que presentan alguna enfermedad reumática en estado de embarazo piensan que no pueden apostar a la lactancia materna debido a la enfermedad.

Según la OMS la lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para el crecimiento y el desarrollo saludable. Además, protege de enfermedades tanto al niño ya sea de neumonía o diarrea como a la madre, ya que reduce el riesgo de cáncer de mama u ovario, diabetes tipo 2 y depresión postparto.

La doctora Cuadrado explica que, al igual que el embarazo, la enfermedad no es incompatible con la lactancia, pero sí se puede tener contraindicaciones por algunos fármacos que la controlan. Sin embargo, advierte que es un error eliminar la medicación para dar alimentación al bebé pues la madre se expone a nuevos brotes de la enfermedad. Por esto es importante modificar previamente la medicación para que pueda ser compatible con la lactancia materna.

Tras el parto, la paciente debe seguir en contacto cercano con su ginecólogo y reumatólogo, para de esta manera reducir la actividad de la enfermedad y que pueda dar de amamantar sin riesgo. También es conveniente que el neonatólogo asegure que el bebé no precisa cuidados especiales respecto a los niños de madres sin estas patologías.

La planificación, clave del éxito del embarazo y la lactancia

Sí es verdad que los embarazos son de alto riesgo, pero esto no significa que vaya a suceder algo negativo, sino que su seguimiento es diferente al de una embarazada que no padezca la enfermedad. Es importante gestionar la medicación con una monitorización específica, ecocardiogramas fetales, análisis de orina y analíticas que puedan coincidir con los protocolos de los ginecólogos.

Se trata de enfermedades crónicas con las que se tiene que aprender a convivir y en la actualidad existen múltiples tratamientos que controlan la mayoría de los síntomas por lo que se puede vivir con calidad de vida si se siguen correctamente los tratamientos. Es importante realizar ejercicio y cuidar factores de riesgo cardiovasculares como la tensión arterial, colesterol y obesidad.

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