Nuevo avance para reducir la inflamación e infecciones en la artritis reumatoide

Nuevo avance para reducir la inflamación  e infecciones en la artritis reumatoide

Los procesos inflamatorios que se desencadenan en la artritis reumatoide y las infecciones asociadas a su tratamiento podrán ser minimizados gracias a un nuevo hallazgo  logrado en un estudio internacional, que coordina Julián Pardo, investigador ARAID en la Universidad de Zaragoza y miembro del Instituto de Investigaciones sanitarias de Aragón (IIS Aragón).

Este estudio, publicado por la revista científica americana Arthritis & Rheumatology, ha permitido identificar una proteasa del sistema inmunológico cuya ausencia reduce la inflamación y la patología ligadas a la artritis reumatoide . Este avance mejora los fármacos actuales que bloquean específicamente el sistema inmune y predisponen a infecciones.

La artritis reumatoide es una de las patologías denominadas autoinmunes con mayor incidencia, en las que el propio sistema ataca y destruye los tejidos sanos, el hueso y tejidos adyacentes en este caso. Principalmente afecta a las pequeñas articulaciones de manos y pies, produciendo su destrucción progresiva y generando un alto grado de incapacidad funcional y morbilidad. Se estima que afecta a más de 400.000 personas en España y cada año aparecen 16.000 casos nuevos.  

El tratamiento actual  de este tipo de enfermedades es muy complejo ya que consiste en fármacos que bloquean la acción del sistema inmune a distintos niveles y que por tanto predispone al desarrollo de infecciones e incluso pueden favorecer el desarrollo tumoral en algunos casos.

Con los resultados obtenidos en este nuevo trabajo, esta afección podría disponer a partir de ahora de un tratamiento más eficaz y seguro. Esto es posible a la identificación de una proteasa del sistema inmunológico, denominada granzima A, que favorece el desarrollo de artritis reumatoide contribuyendo a la degradación ósea observada en la enfermedad.

“Sin embargo, al inhibirla, mejoraría la efectividad y podría reducir los efectos secundarios de los fármacos actuales, los cuales bloquean el sistema inmune y predispone al desarrollo de infecciones”, explica el investigador Julián Pardo, que además es profesor de Inmunología en la Facultad de Medicina.

Utilizando ratones modificados genéticamente, este grupo ha demostrado que aquellos en los que se había eliminado la expresión de la granzima A eran más resistentes a la artritis reumatoide, presentando una menor inflamación y un menor daño de las articulaciones.

Además, se ha caracterizado el mecanismo asociado que se basa en aumento en la generación de osteoclastos en las articulaciones, un tipo de células que favorecen la reabsorción que es la degradación ósea y que por tanto contribuye a la destrucción de la articulación. Este hallazgo permite entender mejor cómo esta proteína contribuye a la enfermedad, lo que va a favorecer el desarrollo de fármacos de modo más racional y efectivo.

“Se conocía que los niveles de granzima A en el suero y en el líquido sinovial aumentan en los pacientes con artritis reumatoide. Ahora hemos demostrado que ese aumento no es circunstancial, sino que es una de las causas que contribuye al desarrollo de la enfermedad”, aclara el investigador.

Junto con datos previos del grupo y otros investigadores, estos resultados identifican una de las primeras moléculas del sistema inmune que media patología inflamatoria, pero que no resulta fundamental para el control de infecciones, la granzima A. Por tanto, se ha encontrado una nueva diana terapéutica para el tratamiento de la artritis reumatoide y quizá de otras enfermedades inflamatorias y autoinmune no afectaría a la función protectora del sistema inmune, y por eso, no aumentaría el riesgo a otras infecciones observado en los tratamientos crónicos de diferentes enfermedades autoinmunes.  

El sistema inmunológico posee una gran variedad de mecanismos que nos protegen de las infecciones y del desarrollo de tumores. Sin embargo, muchos de estos mecanismos que a priori han evolucionado con el fin de ejercer una función protectora del organismo son los causantes de enfermedades autoinmunes cuando no se regulan adecuadamente. De este modo, si se interfiere con la acción del sistema inmune que media la enfermedad se aumenta el riesgo de infección o desarrolla tumoral.

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